CalpeLa Marina Alta

El programa de esclavitud del Ayuntamiento

El alto índice de enchufismo y contratación interfamiliar que han aportado las políticas del Partido Popular al Ayuntamiento de Calp convierten el sueño del funcionario en pesadilla.

Un proverbio chino dice que cuando las buenas cosas caen en malas manos, acaban por no dar el resultado esperado. Un ayuntamiento asolado por las denuncias de enchufismo y una continuada desobediencia a la legislación  laboral no es buen lugar para que se desarrollen jóvenes talentos.

La gran pregunta que se plantean los que ven desfilar por el Ayuntamiento a los componentes de listas electorales, familiares de políticos y o constructores siempre es: Si vienen todos a cobrar favores ¿quién saca la faena? La respuesta es fácil y se encuentra en los Programas  de Fomento de Ocupación para la contratación de personas jóvenes cualificadas por entidades locales, en el marco del sistema nacional de Garantía Juvenil. EMPUJU y EMJUCU para los amigos.

Si bien no todos los del programa de fomento de empleo jóven provienen de las filas Populares, algunos de ellos denuncian la situación de desidia y desgana que impera en el Ayuntamiento, condición que hace recaer 
sobre ellos más carga de trabajo y labores más allá de sus responsabilidades. Explotación laboral bajo el Lema “esto es lo que hay”. Cualquier esperanza sindical para los beneficiarios de estos contratos/ programas anuales es pura ilusión.

Las contrataciones son subvencionadas a medias entre el servicio de Empleo Valenciano (mediante fondos Europeos) y el Ayuntamiento de Calp. Ya en la campaña de contrataciones del año 2017 se intentaron “colar” varios afines del Partido Popular. Pese a todo, sin demasiado éxito ya que las selecciones de personal se realizaban “a medias” entre el consistorio y SERVEF. El hecho que Calp bajara de los 20.000 habitantes y la reducción de los puestos de asesores eventuales (de 7 a 5 puestos a dedo) generó mucha hambre. Una vez recuperado el censo, con 21.160 habitantes, nuevamente se pudo dar cobijo a muchos de ellos como “asesores” (informamos de ello).

La campaña de contrataciones de EMPUJU y EMJUCU para el año 2018 fueron mejor orquestradas por el Ayuntamiento Popular, esta vez se publicaron las bases y las puntuaciones, pero tanto los aspirantes como sus puntuaciones quedaban en el anonimato. Curioso concepto de transparencia para el Secretario Nacional de Transparencia del Partido Popular, aunque no sorprendió a nadie. Más tarde, la aparición en el Ayuntamiento de muchos “afines” sirvió como explicación a la necesidad de anonimato de las actas públicas.

Pese a todo, el Ayuntamiento en su perpetua búsqueda de excelencia, ahora quiere obligar a todos los empleados por el programa EMPUJU EMJUCU a romper el anonimato y a distinguir su condición de temporales mediante un cartel de grandes dimensiones que se situaría en el respectivo puesto de trabajo (o por lo menos así nos lo han trasladado los afectados, visiblemente indignados). 

Lo más grave al parecer, según declaran fuentes cercanas al consistorio, es que a la hora de afrontar la preceptiva inspección laboral que se llevaría a cabo desde el SERVEF (como organismo colaborador y co-responsable) es que los trabajadores/as han sido “instruidos” a que deben dar una versión pactada con sus superiores sobre el trabajo que realizan, no vaya a vérsele el plumero al Ayuntamiento.

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