La Marina Alta

25 AÑOS DE LA PEÑA DE PESCA DEPORTIVA CALPE

La pesca deportiva se ha entendido tradicionalmente como una actividad solitaria, como un ejercicio en cierto modo individualista, ajeno a las relaciones con otros miembros de nuestra sociedad. Constituye el triste tópico del pescador arisco, introvertido y asocial que conviene desterrar cuanto antes. Desde hace mas de 25 años que la Peña de Pesca Deportiva de Calpe compite en varias modalidades de pesca, mayormente en Agua Dulce.
En todos estos años que han competido, fueran varias veces campeones Provinciales por equipos y individual y varios Pescadores fueran al Campeonato de España.
Las diferentes modalidades de pesca COUP, BOLOGEÑESA ,INGLESA y desde hace poco FEEDER son las que se utilizan en Competición que tiene cada una unos reglamentos específicos.
Todas las competiciones son de captura y suelta una vez se pesan los peces se devuelven al Rio o Pantano pues se utiliza un rejón para mantenerlos vivos.
Bien es verdad que este bello deporte permite a quien lo desea escapar del mundanal ruido y le brinda la posibilidad de permanecer durante unas horas consigo mismo, sin otra compañía que la que quiera otorgarle la naturaleza. Sólo los pescadores conocemos la quietud y la paz que proporciona asomarse a la superficie del agua, como quien se asoma a un balcón suspendido sobre otro mundo en el que impera el silencio, la suavidad de las cosas.
Pero eso no quita para que, al terminar la jornada, incluso el pescador más solitario, sienta la imperiosa necesidad de contar cómo le fue, de relacionarse con otros que comparten su afición y comprenden el significado de su relato. ¿Qué sería de la pesca si el aficionado no pudiera comunicar luego aquello que le produjo tanto placer?
Y aunque, metidos ya de lleno en la pesca de salón, nos asalte la impresión de que los aficionados exageran(mos) –cosa que no niego- me inclino a pensar que esto se debe más al prisma de felicidad a través del cual presencia la jornada el pescador, que al tamaño objetivo de sus capturas, que, en este caso, pasaría a un discreto segundo plano. En otras palabras: que el pez fuera más grande o más pequeño es lo de menos. Lo que cuenta es el placer enorme que sintió el aficionado cuando consiguió capturar a su presa. Si, además, la devolvió al agua sana y salva, menor que mejor: más felicidad.

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REDACCIÓN

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